dissabte, 26 de novembre de 2011

Pirámide de estrategias para la Archivística y la Gestión Documental

Hace tiempo que notamos que algo está sucediendo en nuestro sector profesional. No hablamos hoy de simplemente de Diplomática , sino sobretodo de Archivística y Gestión Documental. En el último Innovadoc 2011, celebrado el pasado octubre en Barcelona, presentamos una  pirámide con los elementos que consideramos más estratégicos a medio plazo para dinamizar un sector profesional con dudas. Dudas, que conviene decirlo, han venido ratificadas después de la reciente publicación del Real Decreto 1708/2011, de 18 de noviembre, por el que se establece el Sistema Español de Archivos y se regula el Sistema de Archivos de la Administración General del Estado y de sus Organismos Públicos y su régimen de acceso. Los hashtags #menosdaunapiedra o el  #cometariosRDarchivos, incentivado este último de modo ejemplar por el archivero Paco Fernández, han resumido con la debida capacidad crítica, y con cierta sensación de "ah, era eso?" los elementos más relevantes, que no innovadores, de este decreto. En realidad era una necesidad sentida su publicación, puesto que la anterior legislación sobre los archivos españoles se remontaba a 1901. Pero tristemente constatamos que todo lo redactado, nos suena. No hay elementos de innovación, el vocabulario es demasiado conocido e incluso redactado de forma ambigua o excesivamente redundante.

Quizás lo más novedoso sea el Capítulo IV dedicado al proceso de acceso a documentos y archivos, una temática que necesitaba de "algo" que capacitase al archivero para dotarse de coraje y argumento legislativo para "abrir" sus documentos a cualquier ciudadano o ciudadana, sin miedo. Parece ser que finalmente alguien se está dando cuenta que los profesionales que "conocen" la documentación tienen criterio sobrado para delimitar cuando un documento es accesible o no, sin tener que esperar al legislador o al agente protector de datos. Los archiveros tienen formación y criterio suficiente para garantizar un acceso razonable a la documentación, pero también para limitarlo si es de justicia. 

En realidad el nuevo Real Decreto tiene un importante "Real Defecto", y es el de la escasa definición sobre cuales deben ser los objetivos que deben permitir una evolución potente de nuestra profesión. La legislación que solo "describe" lo ya existente, no es impulso de nada y solo es corroboración de algo que se acepta, pero que no se discute. En cambio, creemos que nuestra profesión está en una encrucijada importante y que hay que plantearse fuertemente qué caminos hay que seguir, qué es estratégico para mejorar nuestro posicionamiento social y cuáles deben ser los caballos de batalla de la innovación.

Convencidos de ello, presentamos, como ya hemos enunciado, una pirámide con los elementos que creemos más estratégicos para potenciar nuestra profesión:

(c) Joan Soler Jiménez

1.- La pirámide se presenta como una estructura cohesionada de propuestas para potenciar la innovación en en nuestro sector. Todas las piezas son importantes: en la base, unos buenos equipamientos, bien condicionados y preparados para albergar nuestro patrimonio documental, pero también una organización sólida, con vocación transversal y no bipolarizada por la "Cultura/Historia/Archivística" o la "Administración de las organizaciones/Gestión Documental". No debe existir separación, la documentación se gestiona desde su fase inicial de producción y no se deja de preservar, de modo que una separación orgánica como sucede en muchas partes entre Archivo Histórico/Cultura o Archivo Administrativo/Servicios Generales, no tiene sentido ni es operativa. Nos reduce posibilidades, cohesión y "divide" nuestros presupuestos restándonos competitividad.

2.- En medio de la pirámide, y en la base, la difusión del conocimiento y el fomento del espíritu crítico que nuestra sociedad necesita a partir de nuestro patrimonio documental, pero también la reutilización de la información para la mejora en la producción y en la competitividad de las organizaciones. En esta base se encuentran los valores más profundos de nuestra profesión, los objetivos de orden socio-económico a los cuales no podemos renunciar, ni debemos. La investigación científica en los campos de la Historia, pero también de las ciencias sociales y humanas, e incluso de las ciencias naturales o las tecnologías, debe ser fomentada. Para ello el acceso a la documentación es prioritario, y nuestro conocimiento de ella guía y método para estos investigadores. Los centros de archivo deben promocionar y posicionarse como centros de investigación cualificados, sin miedo. Del mismo modo, el acceso a la información de los documentos a veces no es directo por parte del usuario, necesita de un protocolo de mediación por parte de los profesionales. Docencia y didáctica para el conocimiento de proximidad, pero también para el reconocimiento y comprensión de fenómenos socioeconómicos de ámbito local, regional, estatal e incluso internacional. En realidad no aportamos nada nuevo. Los elementos planteados están en la base de nuestra tradición profesional, lo hacemos desde hace tiempo, mucho tiempo. Y bien. Si tuviéramos que poner un pero a todo aquello que llevamos realizando sería la orientación excesivamente "histórica" de nuestros productos. Debemos demostrar que nuestro patrimonio documental, nuestro capital informativo, puede dar respuesta a los problemas del presente, ayudar a aportar criterio y capacidad crítica. En ella ya se está trabajando, pero la sociedad nos continua teniendo "encasillados" en lo "histórico".

3.- No hay duda que los tres elementos de más potencia estratégica para los próximos años, y donde la innovación será capital, deben ser la gestión del material fotográfico y audiovisual, la preservación de "lo" digital y la promoción del empleo y la ocupación.

(i) Y es que la explotación del material fotográfico y audiovisual nos permitirá ganar en visibilidad, se trata de documentación de alto valor de sugestión, de fácil digestión para el usuario de "a pie." Prueba del interés por el material fotográfico y lo crítico que se está poniendo todo, son los casos Centelles, Balcells, etc. Quién batallaría tanto, quién pondría tanto dinero en ello si no lo considerase estratégico? O estamos solamente ante una burbuja cultural?

(ii) Por otra parte la preservación digital debe impulsar nuestra adaptación a los entornos más estrictamente tecnológicos, deberemos aprender sobre como preservar a largo plazo un patrimonio sin soportes potentes. Además, no hacerlo implicará dar un paso a tras, quizás decisivo. No estar a la altura de la preservación digital implicará dejar en manos de otros sectores profesionales lo que hasta la actualidad había sido una competencia y una responsabilidad de los servicios de archivo: preservar a largo plazo el patrimonio documental. El riesgo de externalización, el riesgo de una deriva hacia los profesionales de las nuevas tecnologías, puede sacar del barco a muchos profesionales. Hay que ser más listos que nunca en esta coyuntura. Y no decimos nada nuevo, esta realidad fue corroborada en el mes de octubre por muchos de los lectores de este blog, en el post que más "fundamentales" ha recibido desde la existencia de Diplomàtica.cat. En tres o cuatro años la necesidad de repositorios digitales de confianza en manos de nuestros profesionales será una realidad, justo en el momento en que la masa crítica de documentos electrónicos llegará a niveles importantes como para garantizar, no solamente memoria, sino sobretodo "gestión de confianza". Insistimos, la nube y la externalización son el mercado, no hay problema. La clave está en quién ganará la batalla por la responsabilidad de todo lo preservable.

(iii) Promocionar el empleo de nuestros profesionales mediante la debida tutela. Pero también promocionar formación para aquellos emprendedores que quieran iniciar una actividad empresarial dedicada a dar soporte a las organizaciones. Formación para digitalizadores, pero sobretodo formación para gestores documentales que deben extender ahora ya sí, sus ámbitos de actuación. Habilitar nuestros centros para albergar cursos de formación ocupacional; formaciones profesionales en digitalización o tratamiento de la imagen; formación de base para los administrativos que dan soporte a los archivos de gestión (aliados, en realidad); formación a altos directivos en las nuevas normas estratégicas como las ISO 30300, pero también en MoReq2 o simplemente en ISO 15489. Hay que explotar nuestras bazas. La formación es un mercado en expansión en épocas de crisis, no hay la menor duda. Utilicemos nuestro conocimiento!

4.- Y para finalizar, es indiscutible que nuestro caballo de batalla, nuestra punta de lanza es la gestión documental. Gestión Documental también es cultura, cultura organizativa. Gestión Documental es preparar el patrimonio de nuestro futuro. Pero sobretodo Gestión Documental es mejora en las organizaciones, mejora en su rendimiento, en su organización interior, en su estructura de producción. Qué más decir después de semanas y semanas (y las que nos faltan), hablando de la ISO 30300? 

5.- Y para todo ello: Donde está el dinero? No cabe duda que entrar en el mercado de la gestión documental, pero sobretodo en el de la preservación digital permitirá justificar inversiones de más calado que una "muestra documental". La cultura genera negocio, no hay duda, pero el mercado de las nuevas tecnologías es el que tiene el presupuesto. Hay que trabajar duro, nadie lo pone en duda, pero captar las sinergias necesarias en este sentido será estratégico para nuestros servicios de archivo, pero también para nuestros sueldos.

dissabte, 12 de novembre de 2011

Una forma intel·lectual bàsica atemporal

Definim la forma intel·lectual d'un document com la suma de tots aquells atributs que representen (i) l’acció que ha desencadenat la producció del document, (ii) el procediment d'elaboració i (iii) la descripció del propi document. Aquesta forma es manifesta en tres parts: la configuració del contingut, l’articulació del contingut i les anotacions. 

La configuració del contingut és la manera com es representa el missatge, a través d’un text, d'un gràfic, d'una imatge, d'un so, o de la combinació de dos o més d'aquests elements o d'altres. No es tracta d’analitzar el detall utilitzat per a configurar la capçalera d’un document electrònic, per exemple - aquest element a més forma part de la forma física-, sinó l’expressió completa, la suma de forma física i contingut que es presenta a efectes de transmetre informació o de produir efectes jurídics. El document es pot representar de moltes maneres i aquella que triï l’organització serà la justa i pertinent per a produir els efectes desitjats. La seva configuració serà considerada a l’hora de constatar la completesa formal del document. L'aspecte general del document. 

L’articulació del contingut inclou els elements del discurs, la data, el destinatari, la salutació, etc., i la seva disposició en el document. En entorns tradicionals l’articulació clàssica de les parts analítiques del discurs en protocol, text i escatocol, utilitzada al llarg de segles, i la seva disposició en el document, permetia la configuració d’una forma que fos verificable als efectes de garantir autenticitat. A l’actualitat, aquest formalisme ha perdut la seva homogeneïtat i estabilitat. No existeix una obligació estilística marcada per a fer-ho d'aquesta manera. Tot i que ha variat la forma de mostrar el contingut, però aquesta variació no ha restat en cap moment els valors que ha de tenir el contingut transmès. Un contingut és vàlid des del moment que pugui produir efectes. L’articulació serà considerada a l’hora de constatar l’absència de clàusules importants i, per tant, la seva completesa intel·lectual.

Tot i la llarga tradició existent en matèria de formules i clàusules utilitzades per a articular el contingut, n'hi ha sis que són absolutament bàsiques i que, sense elles, difícilment hi hauria opció a què existissin documents originals o còpies. Pel que fa als esborranys és evident que cap clàusula és fonamental per a la seva existència. Només unes línies de contingut serien necessàries. Pel que fa a originals i còpies aquestes clàusules són les següents:

Intitulació: Manifestació de l'autor o autors de l'acció jurídica, de l'autor intel·lectual o del seu productor. El nom de la clàusula deriva del fet que a originalment darrera el nom de la persona autora s'hi afegia el títol honorífic o el càrrec que tenia. En entorns electrònics, demostrar mitjançant aquesta clàusula el càrrec i, sobretot, la competència per a poder fer l'acció jurídica, la milloraria i la perfeccionaria.

Inscripció: Manifestació del destinatari o beneficiari de l'acció jurídica. Sempre existeix una persona que rep el resultat d'allò disposat en el document. Aquest pot ser individual o col·lectiu, amb nom propi o com a membres d'una agrupació de persones. El nom d'inscripció potser és una mica anacrònic per entorns electrònics i moderns, per aquest motiu alguns diplomatistes han parlat d'adreça o beneficiari.

Exposició: Delimitar de manera precisa i pertinent els antecedents i/o els arguments que justifiquen la necessitat d'una acció jurídica documentada. Tant en entorns tradicionals com en els més moderns és una cláusula molt valuosa als efectes de documentar el context que ha portat a les parts a l'elaboració documental. 

Disposició: Delimitar l'acord o acords establerts. És evident que els documents es fan per assolir algun objectiu, per acomplir una acció jurídica determinada. Es tracta del resultat d'una deliberació ajustada o en pren una decisió que al posar-se per escrit, a l'estabilitzar-se, pot produir els efectes jurídics oportuns. De fet, és la cláusula que descriu aquests efectes jurídics. La disposició, per tant, és absolutament vital en els documents anomenats, precisament, dispositius. En el cas de documents probatoris o instrumentals aquesta clàusula pot no existir explícitament però potser si que es fa referència a disposicions existents en altres documents. Per aquest motiu els documents són probatoris de disposicions, però no són la disposició per si mateixa. En el cas de les comunicacions d'ordre instrumental, la disposició és la d'executar un quelcom relacionat amb el tràmit o procediment a on està associat, i no descriu pas l'acció jurídica concreta.

Datació: Situar en l'espai i en el temps l'acció jurídica dota d'estabilitat i fiabilitat qualsevol sistema jurídic. De fet és la única clàusula repetida en tots i cada un dels esquemes de metadades produïts a nivell internacional. Una data certa, precisa, exacta i completa. Es tracta d'una clàusula que des d'època romana ha aparegut a tota la documentació produïda a fi i efecte de marcar un punctus temporum on s'estableix un abans i un després.

Validació: Sistema emprat per a finalitzar el document, que demostra la seva acceptació a l'interior d'un sistema jurídic i que autoritza a produir efectes jurídics. Firmes, analògiques o electròniques, segells, segells de temps, mètodes de corroboració, recopilacions d'evidències, butlles de plom, qualsevol sistema o mètode utilitzat, acceptat pel sistema, per a poder donar per tancat el document i que comencin a passar coses. Una persona o un col·lectiu avaluen les característiques del document i en formalitzen l'autorització final. Sense validació no tenim original. Sense validació podem tenir còpies de documents validats, però que en si mateixes no estiguin validades - és el cas de les còpies simples -. Per cert, la informació sobre el vincle arxivístic hauria de contemplar-se en aquesta clàusula. La localització a l'interior d'un sistema hauria de ser també un element de validació bàsic.

Amb aquestes sis clàusules n'hi hauria d'haver prou. I això hauria de donar resposta a aquells que es pregunten quina informació és necessària a l'hora de reproduir contingut en un perfil de metadades. Doncs bé, tota la informació que derivi d'aquestes sis. Qui fa, a qui es dirigeix, perquè ho fa, què fa, quan ho fa i com s'accepta que això sigui així.

Encara hi ha una tercera part de la forma intel·lectual. Les anotacions són els afegits associats al document després de la seva compilació. Luciana Duranti l'any 1998 havia considerat inicialment aquestes com a part de la forma física, però en els documents electrònics es generen des del moment de la seva producció, de manera que és un element més de la seva forma intel·lectual. L'any 2002, Duranti, Eastwood i MacNeil ja les situaven a l'interior de la forma intel·lectual.

Alguns exemples d'anoacions són el codi de classificació o el número de registre. Són, en tot cas, afegits posteriors. El document és complet amb anterioritat i ja pot produir efectes, a no ser que algun dels elements que ara entenem com a anotació, sigui necessari per produir efectes jurídics: el número de sortida del document, posem per cas. Cal tenir molt clar quines clàusules i elements formals són necessaris per a confeccionar un original o una còpia. Tot allò posterior, sempre serà anotació. En entorns tradicionals les anotacions s'afegien al propi suport original. En entorns electrònics, les anotacions es manifesten en documents associats o en components incrustats o associats als documents originals. D'aquí en deriva l'anomenat perfil documental o esquema de metadades descriptius i autenticant de cada unitat documental. De les seves característiques ja n'hem parlat altres vegades.

No cal dir que la forma intel·lectual que hem estat describint té una espai d'aplicació clarament orientat al document textual. Ara bé, pel document d'imatge, icònic o audiovisual, en absència de clàusules específiques, en entorns electrònics pren una importància cabdal el conjunt d'anotacions que s'hi puguin associar. D'això potser en parlarem amb més detall d'aquí uns dies.

diumenge, 6 de novembre de 2011

Diplomática para la empresa [IV]: Dos naturalezas empresariales

A raiz de la reciente publicación de la ISO 30300 se ha suscitado en el sector profesional el debate sobre si nuestra teoría tiene un reflejo práctico en el ámbito de la empresa privada. En un período de desaceleración como el actual, investigar las posibilidades de supervivencia y reinvención están al orden del día. En un debate iniciado en Arxifórum estas últimas semanas se dudaba de las posibilidades reales de expansión de la gestión documental de forma masiva, incluso con normativas y estándares internacionales tan, aparentemente, poderosos. También es cierto que quienes mas dudan son personas con poca experiencia en el sector privado (o quizás mucha, pero con formación orientada a "lo público". También es interesante observar como los que más experiencia tienen o viven en ecosistemas privados, callan ... De hecho, difundir demasiada información podría cuestionar sus estrategias de expansión y venda. No es que no exista teoría en el sector privado, es que no suelen compartir información para evitar el desarrollo paralelo de la competencia. En el debate de estos días se destila esta ausencia de manera flagrante.

Para dar una respuesta ajustada al problema es necesario preguntarse sobre la naturaleza de la organizaciones empresariales, tanto públicas como privadas, para determinar con detalle qué "producto" o servicio podemos vender desde nuestro sector. El objetivo de todo este desarrollo teórico debe ser el olvido definitivo de una rémora que el sector lleva incrustada en su sino: nuestra visión transversal de las organizaciones, nuestra capacidad para detectar disfunciones organizativas ... no viene ni atendida ni entendida. 

Para empezar la reflexión conviene detectar el origen del problema, y este subyace en la naturaleza de las organizaciones empresariales originada en los albores de la revolución francesa y que impulsó la primera revolución industrial. O lo que es lo mismo, subyace en la naturaleza del llamado Capitalismo.

A riesgo de simplificar demasiado, de acercarnos demasiado a la sociología del documento (y apartarnos de la Diplomática strictu sensu) y de incluso ser un poco naif, no hay duda que en los últimos doscientos años han existido dos formas de organización y dominación de los colectivos humanos que han marcado profundamente el desarrollo de las organizaciones, sean públicas o privadas.

La primera es la que proviene de los pensamientos económicos de Adam Smith, de los cuales se han derivado organizaciones de naturaleza dinámica y activa, pero necesariamente inestable, con predominio del cambio constante de trabajadores con el fin de extraer de ellos lo mejor y lo más, para de todas las maneras posibles incrementar la eficiencia en la creación de producto. Son estructuras cada vez más flexibles, donde la orientación a producto varía a ritmos muy altos, donde el personal entra y sale, y en donde la confianza en sus productos debe ser verificada constantemente. Suelen crear climas de necesidad en los consumidores para que estos adquieran sus productos. Crean igualmente climas entrópicos, inseguros e inciertos. Cierto es que no todo puede ser atribuido a Adam Smith. En él solo residen unos principios intepretados posteriormente que han desembocado en movimientos neocapitalistas muy intensos y envolvientes. 

La segunda es la que procede de los estudios relacionados con la filosofía de la historia de Max Weber, de los cuales se derivan organizaciones burocràticas, es decir, organizadas a partir de preceptos "militarizantes", donde se fomenta la inserción de sus trabajadores pero se les impide (o se les sugiere que eviten) la posibilidad de generar cambios o dinamizar excesivamente su organización, el objetivo es el de pacificar concediendo a las personas inseridas en estos sistemas de estabilidad laboral y cierta sensación de continuidad vital. Esto redunda en una eficiencia más baja que en las organizaciones smithianas, pero mantiene estructuras fijas, estables y, por este motivo, menos sujetas a cambios desestabilizadores. Ante esta continuidad, sus productos o servicios suelen ser más sólidos y de confianza. Una confianza basada en la historia de la propia organización, en la repetición, en la constancia. Y en el caso de las organizaciones públicas, en la fe pública atorgada por el sistemas jurídico a sus acciones y productos.

Si la Archivística, la Gestión Documental o la Diplomática quieren llegar a aportar valor a estos dos tipos de organizaciones deberán considerar los puntos siguientes:

1.- La mayor parte de la teoría en estas ciencias ha evolucionado en el interior de organizaciones weberianas de tipo público. De hecho a partir de su experiencia en este tipos de organizaciones se han derivado estructuras más o menos estables y productos informativos de confianza, pero elaborados en entornos con una cierta obesidad en cuanto a los agentes que participan. Los SGD han sido pensados para entornos de este tipo, con ciertas dosis de seguridad, con la participación de muchos agentes, con una alta necesidad de control sobre los documentos producidos, con demasiados documentos, con la confianza de que el sistema será protegido por la legitimidad social de los sistemas públicos, y en donde se potenciarán la autenticidad documental, su fiabilidad, su integridad e identidad. Estas estructuras, por su tipo de organización "militarizada" tiene mayor posibilidad de integrar SGD más densos, pero también sufriran la rémora del exceso de agentes y de pasos a realizar. Ser tratarán de SGD complejos, de implantación alargada en el tiempo, que necesitarán el replanteo constante de ciertos instrumentos y que deberán soportar de manera sólida cualquier movimiento de los agentes participantes. En estas organizaciones el documento es producto. Un producto de información. Y su existencia genera servicios, que cumplen funciones. En estos casos, el SGD es central en el engranaje de los sistemas de gestión de la organización.

2.- Existen organizaciones weberianas no públicas. Se trata normalmente de empresas con mucha experiencia o de pequeñas y medianas empresas con un fuerte componente familiar o de cooperación solidaria. El grupo de trabajadores las fortalece y su cohesión se basa en estructuras estables y constantes. En este caso la implantación de SGD deberá presentarse como una mejora de estas estructuras fijas pero sin que provoquen cambios radicales. Consolidar, más que modificar. Quizás son las empresas más numerosas y en donde el sector se puede expandir más y mejor. Aun así, es evidente que las empresas del sector tecnológico ya se han avanzado a ello, por tratarse de organizaciones muy numerosas. Habrá que vender algo distinto a mera tecnología, y tratar de aportar calidad y consistencia.

3.- Estas ciencias deben cambiar de manera importante su posicionamiento cuando intentan ser aplicadas en entornos smithianos. La fuerte orientación al producto final, la necesidad de eficiencia y efectividad, provocará una simplificación importante de los documentos elaborados, donde lo realmente relevante será disponer de información de rápido acceso y fuertemente usable. Se apostará por SGD menos densos, más prácticos, extremadamente funcionales, sin exceso documental y con una orientación clara a documentos de orden recapitulativo o a entidades intelectuales que permitan el uso constante de sus datos e información. Se apostará por la seguridad tecnológica, ante la debilidad manifiesta en la protección dinámica de la integridad y la autenticidad de sus productos documentales. La practicidad de los SGD redundará en implantaciones más cortas, en implantaciones incluso parciales, orientadas a procesos concretos, y que no se aplicarán de manera integral a la totalidad de la organización. Accesibilidad y usabilidad serán las propiedades a preservar y a potenciar con todos los instrumentos necesarios en pro de insuflar carburante a la eficiencia. En estas organizaciones el documento no es producto. Es medio para la obtención de otro producto, el que derive de las funciones de la organización. Y al no ser producto, su SGD no será central en el engranaje de sistemas de gestión de la organización. Necesitan más tecnología de consumo, de intercambio de información, gustan de entornos colaborativos donde sus equipos de trabajo puedan actuar en paralelo y encontrar la mejor estrategia de negocio y venda de producto. Más novedad puede ser lo más interesante a gestionar con ellos. Innovación como estrategia de venda. Competitividad con otras empresas smithianas del sector. Hay que venderles más potencia y más desarrollo. Más variedad en la forma, menos fijación, más dinamismo. Motivación. Digital.

4.- Una mayor parte de los archiveros, gestores documentales y diplomatistas se han formado para la implementación de SGD en organizaciones weberianas. Otra gran parte se ha enfrentado a organizaciones smithianas y a implantado soluciones parciales, raramente habrán implantado SGD integrales. Una parte muy grande de los profesionales ha trabajado y trabaja en entornos weberianos. Unos pocos en entornos smithianos. En estos entornos ha habido experiencias concretas y parciales, pero se ha desarrollado poca teoría. En entornos weberianos ha habido experiencias más integrales, pero complejas, y se ha desarrollado mucha teoría.

5.- Las organizaciones weberianas públicas pueden basar sus logros en productos estables, fijos, de confianza, auténticos. Los documentos lo son. Las smithianas no, no necesitan documentación, necesitan producto final y su venda. Las smithianas no venden documentos. De hecho ni siquiera consideran que los documentos que generan sirvan para mejorar el producto final, es simplemente una parte más de la gestión. Sus documentos son habitualmente instrumentales, probatorios, en pocos casos dispositivos. Muchas de las organizaciones weberianas privadas plantean una situación parecida. Su solidez reside en la consistencia y la repetición de los procesos. El documento es un residuo de esta actividad, pero viene tolerado como prueba y protegido como tal. Pero solo mientras dura la actividad. La prueba más evidente es que suelen destruirlos cuando la actividad finaliza. Las organizaciones smithianas y las weberianas de tipo privado no aman la preservación documental, no se la plantean. No es por tanto algo que podamos venderles facilmente. La reutilización de sus activos de información debe ser el camino a seguir para influir en ellas. Mayor consistencia. No interrumpir en sus sistemas ya activos y eficientes.

6.- En las organizaciones weberianas públicas hay hiperproducción de documentos instrumentales, probatorios y basan sus productos en documentos dispositivos. Hay más predisposición a la preservación de sus activos. Sobretodo de los dispositivos, por hallarse en ellos la protección de unos derechos y la exigencia de unos deberes ciudadanos. La preservación es más vendible en estos entornos. Habitualmente en organizaciones ámplias, en donde ya suelen existir profesionales del sector. Estas organizaciones ofrecen mayor salida a productos concretos o a consultorías y auditorías ámplias. También pueden ser entornos de éxito robustos para la implantación de SGD certificables. Las implantaciones, de todos modos, son más lentas por la necesidad de densidad y complejidad en las relaciones interpersonales e interdepartamentales. Confianza. Método. Protección de datos. Preservación a corto, medio y largo término. Control de procesos.

Para finalizar una propuesta bibliográfica fundamental para afrontar estos aspectos más sociológicos de las conductas empresariales: Richard Sennett. La cultura del nuevo capitalismo. Anagrama. 2006. 185 p.