dissabte, 12 de març de 2011

No nos dejes caer! La Diplomática según Ruiz Mateos.

José María Ruiz-Mateos y Jiménez de Tejada, marqués de Olivara, será recordado como uno de los empresarios más esperpénticos y poco comunes de la primera transición española. Desde el proceso de expropiación de Rumasa en 1982 hasta la presunta estafa multimillonaria de Nueva Rumasa en 2011 el personaje ha aparecido repetidamente en los medios de comunicación realizando actos de todo tipo, a cada cual más grotesco. Este elemento histriónico en realidad ha acabado suavizando un comportamiento dudosamente ejemplar en sus actividades económicas. El caso de Nueva Rumasa quizás será el último. Aunque vista la prole de Ruiz-Mateos, sus seis hijos casi clónicos, creemos que la saga aún dará mucho de si. Lo que no era previsible es que la última actuación de la família Ruiz-Mateos plantease algunas curiosidades desde el punto de vista diplomático, y es por este motivo que les dedicamos un post en este blog.

Ante la presunta estafa perpetrada por Nueva Rumasa, José María y sus seis hijos presentaron al diario El Pais una serie de cartas privadas para que fueran publicadas en este rotativo y en los que quisieran sumarse, con el fin de demostrar que desde 2005 existia una entente entre los responsable de Nueva Rumasa y los dirigentes del Banco de Santander, entidad financiera que daría soporte económico a la iniciativa empresarial. Distintos problemas diplomáticos subyacen en esta presentación de cartas que vamos a intentar analizar.

Naturaleza narrativa. La intención de la presentación pública de las cartas ha sido la de transformar en evidencia jurídica, en prueba documental, lo que en realidad sólo resulta ser un documento instrumental de orden narrativo, la carta. Su naturaleza no es jurídica, no se sustenta en ningún precepto legal ni en ninguna normativa jurídica, se trata de un documento con mensaje, una comunicación, que por si solo no es evidencia de ninguna consecuencia jurídica. Las reacciones de Emilio Botín o de Javier Pareja no gozan ni de la presunción de haber sido provocadas por las cartas. Falta demostración de la capacidad probatoria y evidencial, de modo que solo es información, mensaje y comunicación.

Forma epistolar. Las cartas presentadas tienen una tradicional forma epistolar. Encabezamiento con el nombre del emisor y su dirección postal; nombre y dirección del destinatario; fecha de redacción de la carta; texto de la misma con introducción, nudo y desenlace; y firma autógrafa final. La forma intelectual del texto es variada e inestable, en función del mensaje que se quería transmitir en cada momento. Su forma epistolar delata la falta de capacidad jurídica y la naturaleza instrumental de la carta.

Origen de las cartas. La família Ruiz-Mateos presenta unas cartas que ellos mismos redactaron. Pero no hay demostración que los destinatarios las recibieran. Se trata de los originales que quedaron en manos del productor, pero no de los que fueron a manos del destinatario. Las cartas, si fueran prueba, solo lo serían de que fueron escritas por un productor identificable, pero en ningún caso prueba de que fueran escritas en el momento en que se fechan por no ser el destinatario el presentador de las cartas. La sospecha sobre una posible modificación de información por parte del autor intelectual del documento podría ser incluso presumible. La fiabilidad es, por tanto, discutible y la autenticidad también.

Forzando la forma. En algunas de las cartas el productor encabezó el texto con un "Confidencial", "Privada" o "Confidencial y Privada", creando una simulación de forma solemne en el documento, fundada en la tradición, pero rara en la emisión de cartas de naturaleza narrativa sin fuerza jurídica alguna. Ruiz-Mateos crea una ficción, diríamos incluso una "mala" ficción, porqué la indicación reside aparentemente en la carta y no en el sobre, de modo que solo con la carta abierta, y no antes, el lector podía cerciorarse de la prohibición de lectura. Que sea confidencial o privada, en el contexto del tipo documental, era y es absolutamente irrelevante. Una ficción formal que no sirve para nada.

Datos personales. Una cuestión interesante derivada de la presentación de las cartas es la aparición de datos personales del productor en su parte superior. La interpretación de la ley es inconsistente y distintos rotativos la han interpretado de distinto modo. Así la SER y El PAIS publicaron las cartas primero sin censura, pero al cabo de unos días tachando la dirección de Ruiz-Mateos en Somosaguas. ABC publicó algunas sin el encabezamiento, por tanto sin datos personales (elemento que por otra parte redunda en una menor fiabilidad de la noticia al no demostrar la carta publicada su posible origen). CINCO DIAS, en cambio, publicó el texto completo. La cuestión que dimana es: si los datos fueron aportados por el propio productor para su constatación mediante su publicación en los medios de comunicación, y una de las pocas posibilidades que había para constatar que efectivamente las cartas fueron escritas por el productor era el encabezamiento con los datos personales, porqué se tachan algunos de ellos y se dejan los otros? Como siempre el problema de los datos personales en el ajo del debate.

En conclusión, forma elaborada innecesaria, tipologia documental inpropia para la demostración de capacidad probatoria, origen de las cartas con elementos de duda, incapacidad para demostrar que llegaron todas a sus destinatarios ... una suma de elementos, seguramente validables en otras instancias, como por ejemplo la judicial, pero que mediante la publicación de forma poco precisa en los medios públicos simplemente demuestran la poca coherencia e incluso una flagrante falta de conocimiento del ámbito legal por parte de los Ruiz-Mateos. En lugar de demostrar cosas, han puesto más dudas sobre si mismos. Propio de José María y propio de su prole. De tal palo ...

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